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La posverdad en la política y la sociedad

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¿Cómo han influido políticos como Donald Trump en la sociedad y en la opinión pública? ¿Posverdad?

¿Reaccionan las personas de la misma manera ante los diferentes contenidos? Todo depende de la sensibilidad de cada individuo, y de factores como la edad, la etnia, las creencias, la clase social, etc. Conoce a continuación cómo afecta la cultura de la posverdad en la política y sociedad.

Para explicar este fenómeno que está tan de moda, la posverdad, me basaré en las teorías constructivistas que hacen posible la realidad objetiva y subjetiva, las cuales engloban una multitud de ellas que dependen de forma directa de los actores que le dan forma, del lenguaje y de los medios que permiten conceptualizarla y comunicarla.

Tal y como apunta El Diario ante declaraciones efectuadas por Trump: “Podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos”

 

¿Habrá reaccionado igual una persona que ha perdido a un ser querido en un atentado terrorista respecto a otra que no? La respuesta seguramente sea negativa.

La importancia de la opinión pública

En todo este proceso, la opinión pública también limita y afecta a las diferentes formas que se tienen de la realidad, ya que se ve influida por la presión de grupos funcionales que hacen que, por diferentes aspectos (desconocimiento, miedo, popularidad, etc.) influyan en el resto en gran medida.

En el caso de Trump, el ejemplo resulta evidente:

¿Quién daba el triunfo al magnate para presidir los EE.UU? Desde luego no por lo que pensara la mayoría de la opinión pública. ¿Y esto que ha provocado? Un impacto en la sociedad que ha sobrepasado cualquier expectativa de comportamientos racionales o como bien indica El País:

Trump gana las elecciones – El Pais

“[…] Es una verdad que Trump ha ganado las elecciones.

Y es también una posverdad precisamente porque no se hubiera producido sin las variables de la emoción, de la creencia o de la superstición”.

Es lo que denomina la misma fuente “La era de la política de la posverdad” poniendo un especial énfasis al escaso nivel de preocupación de los políticos por si lo que dicen tiene relación con la realidad.

La cultura de la posverdad

El panorama político y social está marcado por la coyuntura de la posverdad en la que lo objetivo y lo racional pierde peso frente a lo emocional o a la voluntad de sostener creencias a pesar de que los hechos demuestren lo contrario.

Los aspectos que nos aproximan al concepto de posverdad son las nuevas formas de comunicación provocadas por la irrupción de internet en todos los ámbitos de la sociedad.

UKIP leader Nigel Farage

En la publicación de El Mundo de 5 de noviembre de 2016, escrita por Miquel Urmeneta, podemos leer la opinión, a mi modo de ver acertada, de las grandes mentiras de Nigel Farage -el líder nacionalista del Ukip- reconocidas por él mismo tras su victoria en el referéndum.

Después de defender que desviaría fondos a la sanidad de Gran Bretaña, afirmó que no dispondría de los millones de libras que había prometido para dicho fin.

En la actualidad, los medios de comunicación ya no tienen el poder absoluto de la verdad.

Los ciudadanos, son usuarios prosumidores que consumen, producen y comparten de forma activa la información en nuevos canales de comunicación como los blogs, Youtube, la mensajería instantánea como Whatsapp, Messenger, o las redes sociales como Facebook o Twitter.

The Times They are A-Changin de Bob Dylan

Como bien decía Bob Dylan “The times they are A-Changin”, e indica Urmeneta en su artículo, es así, los tiempos están cambiando, no podemos negarlo.

Lo que antes se basaba en verdades irrefutables, o eso creíamos, ahora estamos inmersos “verdades” que entran en nuestro entorno y se convierten en la verdad de otro que nos ha hecho creer.

¿Es posible contrastar la información que se publica en redes sociales?

En la actualidad, todo el mundo comparte información desde su móvil y algunos medios incluso utilizan estos mismos recursos en sus canales para ofrecer las noticias.

Pero ¿qué pasa cuando no es real?

El principal papel de los medios es contrastar dicha información, ya que debe premiar el rigor informativo frente a la primicia, de lo contrario la credibilidad de los medios de comunicación quedan mermados frente a las opiniones personales.

Entonces ¿en qué medida es posible? ¿Interesa o no hacerlo?

Ejemplo

Aquí os pongo un ejemplo de las consecuencias de no contrastar las noticias que seguro que todos conocéis: El Mundo (la noticia ya no existe) dio por cierta la historia de Nadia Nerea, una niña de 11 años afectada por una rara enfermedad genética de la que, al final, según destapó El País– se aprovecharon sus padres ya que, recaudaron más de cien mil euros que luego no invirtieron en el tratamiento de la menor, un fraude en toda regla.

Este caso se convirtió en un fenómeno mediático gracias a la ayuda tanto del resto de medios y televisiones como de las redes sociales, provocando un gran revuelo, dado que hubo mucha gente que donó y que se vio directamente afectada.

El aumento de las noticias falsas

Noticia falsa publicada en los medios de comunicación de EE.UU

A raíz del aumento de difusión de noticias falsas, más concretamente desde que Trump ganó las elecciones o el famoso caso del Brexit (entre otras), Google y Facebook luchan para que este tipo de noticias, como la publicación de que el Papa Francisco apoyó a Trump en las elecciones de EEUU no se vuelvan a repetir.

La realidad social

Bueno, todo esto viene a decir que, tanto Trump, como Iglesias, como Farage, nos han contado “su verdad” la que ellos consideran oportuna, la misma que nosotros podemos aceptar o no, pero que al final, en un estado democrático, la mayoría, les da la razón.

En este orden de cosas, existe una tipificación para identificar y dar sentido a los que nos rodean:“[…] La estructura social es la suma total de estas tipificaciones y de las pautas recurrentes de interacción que han establecido”.

De esta manera todo lo que nos cuentan está dentro del orden que, históricamente, y con datos contrastados, nos han ido contando como realidad, pero que ahora vemos con otros ojos debido a la aparición de ciertos personajes que nos hablan desde un punto de vista subjetivo.

Pero aquí entramos en una nueva dimensión, y como decía Rousseau en Del contrato social:

“El más fuerte nunca es bastante fuerte para ser siempre el amo si no transforma su fuerza en derecho y la obediencia en deber”, es decir, han hecho posible sus verdades, las que hablamos anteriormente, con la fuerza de las leyes escritas por otros y con la obediencia a ellas que todos hemos admitido. La simetría entre la realidad objetiva y la subjetiva no existe, no podemos considerar nada como evidente.

Haciendo una interpretación de la regla et caetera, si ponemos el ejemplo de los tres personajes mencionados hasta ahora, han conseguido que el oyente y el hablante, asuman como evidente aquello que puede no parecerlo, y que, de hecho, no lo es.

En el mismo artículo de opinión de El Mundo que mencionaba con anterioridad, apunta que la política de la posverdad es posible por dos aspectos: una es la pérdida de confianza en las instituciones y otra los profundos cambios en la manera que la información llega a los individuos.

¿Y por qué pasa esto? Es posible que la respuesta la tengan los mismos que hoy lanzan mensajes intentando desacreditar a aquellos que ya se han desacreditado por sí mismos, pero han salido victoriosos de sus batallas apelando al sentimiento de los ciudadanos.

Sobre el papel de los medios en la construcción social de la realidad, en base a lo referido por Berger y Luckmann respecto a las realidades objetiva y subjetiva, en mi opinión, estoy totalmente de acuerdo con Erving Goffman: para que los ciudadanos podamos ejercer nuestro derecho a ser informados de forma veraz y democrática, los medios de comunicación deben ser rigurosos para ser lo más objetivos posible, y digo posible, porque nunca lo puede ser del todo debido a que cada persona tiene su propia realidad y la va a transmitir de manera diferente.

Hoy en día, gracias a la irrupción que suponen las nuevas tecnologías, discernir las noticias falsas de las verdaderas se ha convertido en todo un reto, por lo que considero que determina el mundo en el que vivimos.

¿Puede Google hacer posible que un partido político gane unas elecciones?

¿Puede Google hacer que un partido político gane las elecciones?

Da miedo pensarlo. La promulgación de noticias falsas generadas en internet ayudado por las redes sociales interfieren en la verdad, lo que hace que lo real pase a segundo plano por lo que, al final, no hay un verdadero interés por saber lo que ha ocurrido, sino de escoger la versión de los hechos que más se adapta a las realidades de cada persona (creencias, ideologías, etc.).

Esas instituciones que tenían la plena confianza del pueblo han fallado cuando el pueblo ha reclamado, ha solicitado o ha exigido aquello que por habituación ya habían conseguido. Con esto quiero decir que se han establecido ciertas normas que han sido válidas durante mucho tiempo y, gracias a la mediación de las nuevas formas de comunicación, han desvelado que han sido violadas por los mismos que las habían instaurado.

Conclusión

Sobre el papel de los medios en la construcción social de la realidad, para que los ciudadanos podamos ejercer nuestro derecho a ser informados de forma veraz y de democrática, los periodistas deben ser rigurosos para ser lo más objetivos posible, y digo posible, porque nunca lo puede ser del todo debido a que cada persona tiene su propia realidad y la va a transmitir de manera diferente.

Hoy en día, gracias a la irrupción que suponen las nuevas tecnologías, discernir las noticias falsas de las verdaderas se ha convertido en todo un reto, por lo que considero que determina el mundo en el que vivimos.

¿Qué opinas sobre la cultura de la posverdad en el ámbito político? ¡Cuéntanos tu reflexión!

Próximanente…

La semana que viene escribiremos sobre algunas ideas para poner en marcha campañas divertidas para que los usuarios interactúen con tu marca este verano. ¡No os lo perdáis!

Cualquier duda o consulta puedes consultar nuestro Diagnóstico gratuito.

Sobre Laura López Lillo

Mamá. Blogger. Marketing Digital. Community Manager. Comunicación

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